La contaminación de los suelos es un problema creciente del que se conoce poco

La contaminación de los suelos por actividades humanas como la minería, la industria o la agricultura, representan un “problema creciente” del que se conoce demasiado poco.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha publicado un nuevo informe en el marco del Simposio Mundial sobre la Contaminación del Suelo, que se realizó en Roma del 2 al 4 de Mayo.

El informe asegura que la contaminación del suelo es un serio desafío para la productividad agrícola, la seguridad alimentaria y la salud humana, pero aún se sabe poco sobre la escala y la gravedad de esa amenaza.

“La contaminación de los suelos afecta la comida que comemos, el agua que bebemos, el aire que respiramos, y la salud de nuestros ecosistemas”, así inició su discurso la Directora General Adjunta de FAO, María Helena Semedo. “El potencial de los suelos para hacer frente a la contaminación es limitado y, por eso, la prevención de la contaminación de los suelos debería ser una prioridad en todo el mundo”, añadió.

Los estudios que se han llevado a cabo se han limitado a las economías desarrolladas, enfocándose en la intensificación agrícola, la producción industrial y la urbanización, de modo que existen grandes lagunas de información respecto a la naturaleza y el alcance del problema.

Si bien algunos países y regiones tienen registro y estudios sobre suelos contaminados, según advierte el informe, esos datos “no reflejan la complejidad de la contaminación del suelo en el mundo y ponen de relieve la insuficiente información disponible y las diferencias en el registro de sitios contaminantes en diversas regiones geográficas”.

La contaminación del suelo no puede percibirse ni evaluarse directamente, y eso es lo que lo convierte en un problema oculto con graves consecuencias.

Una de ellas es la seguridad alimentaria, pues la contaminación dificulta el metabolismo de las plantas, lo que podría reducir el rendimiento agrícola y hacer que los cultivos sean nocivos para el consumo.

Si bien las grandes industrias tienen gran impacto y responsabilidad en la contaminación del suelo, también tienen una gran participación los desechos domésticos y urbanos. Los llamados “contaminantes emergentes” suponen una preocupación creciente, estos incluyen productos farmacéuticos, disruptores endócrinos, hormonas y contaminantes biológicos.

El informe “La contaminación del suelo: una realidad oculta” y el Simposio Mundial, son abordados por la Alianza Mundial por los Suelos (Global Soil Partnership), cuya secretaría tiene base en FAO-Roma. La Alianza se estableció en el año 2012 como un mecanismo para fortalecer y mejorar la colaboración y sinergia de esfuerzos en torno al estudio y la conservación de los suelos a nivel mundial.

Fundación Agreste es miembro de la Alianza Mundial por los Suelos desde el año 2013, que actualmente cuenta con más de 250 socios de agencias especializadas de gobiernos, organizaciones no gubernamentales, universidades, instituciones civiles, centros de investigación y agencias de Naciones Unidas.

 

Fuente: FAO

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