El cambio climático podría aumentar la liberación de carbono de los suelos

La hiperactividad de microbios en el suelo puede debilitar el sumidero de carbono más importante de la Tierra.

Los suelos almacenan al menos el doble de carbono que la atmósfera terrestre. Debido a que los microbios de los suelos se han vuelto más activos, la velocidad a la que los suelos pierden CO2 ha aumentado más rápido que la velocidad a la que lo utilizan las plantas, debilitando la capacidad de la superficie terrestre de actuar como sumidero de carbono.

Esta es una de las conclusiones a las que arriba un estudio recientemente publicado por investigadores de Estados Unidos, informando que la tasa de aumento de la pérdida de CO2 estaría superando la absorción de las plantas y que esto puede estar relacionado al aumento de las temperaturas.

La superficie de la tierra juega un papel crucial en el ciclo global del carbono, retroalimentando los cambios en los niveles atmosféricos de dióxido de carbono.

Las concentraciones atmosféricas de CO2, junto con el aumento en las temperaturas del suelo y del aire durante las últimas décadas han ido en paralelo a un incremento del metabolismo de los organismos en la superficie terrestre.

Los autores atribuyen este desequilibrio a la actividad mejorada de los microbios que obtienen nutrición al descomponer o mineralizar la materia orgánica del suelo.

Si la tendencia observada continúa, podría contribuir sustancialmente al calentamiento global mediante la liberación de CO2 de la materia orgánica que se ha almacenado previamente en el suelo durante décadas o milenios.

De la variedad de procesos subyacentes al intercambio de CO2 entre la superficie terrestre y la atmósfera, los investigadores se centraron en la respiración del suelo, que es sin duda uno de los mayores flujos de CO2.

Los autores analizaron datos de respiración del suelo publicados de muchos sitios en todo el mundo y que abarcan una amplia variedad de ecosistemas, incluyendo tierras de cultivo, bosques y desiertos.

Los datos a partir de los cuales realizaron las estimaciones anuales de respiración del suelo (pérdida de CO2), corresponden al periodo 1990-2014. Las tendencias se compararon con la productividad de las plantas (absorción de CO2), derivadas de otras fuentes de datos.

Como resultado, se descubrió que la relación entre la tasa de respiración del suelo y la productividad de las plantas, en general, aumentó durante el periodo evaluado. Las conclusiones del trabajo plantean el cuestionamiento sobre si la relación global promedio podría llegar a ser mayor en el futuro y, de ser así, cuándo.

Un evento así marcaría un punto de inflexión, exacerbando los niveles crecientes de CO2 y acelerando el ritmo del cambio climático, ya que la superficie terrestre dejaría de funcionar principalmente como sumidero para ayudar a eliminar el CO2 atmosférico y, en su lugar comenzaría a actuar como fuente de CO2.

Los autores sugieren que la mayor actividad microbiana observada en su estudio probablemente refleje los efectos estimulantes de las temperaturas elevadas asociadas con el cambio climático, a diferencia de lo que ocurre con las plantas, que podrían regular negativamente la respiración en respuesta a los aumentos de la temperatura a largo plazo.

Aunque las mediciones de respiración del suelo y de la descomposición de los microbios no están ampliamente disponibles para sitios en todo el mundo o no cubren períodos de varios años, los autores reconocen y explican algunas de las limitaciones, así como que se requieren investigaciones que recopilen series cronológicas continuas de respiración del suelo y sus flujos con mediciones locales precisas.

A pesar de las limitaciones el trabajo ayuda a comprender el potencial a largo plazo del suelo para secuestrar carbono y cómo este podría verse amenazado por la aceleración de la descomposición de la materia orgánica por parte de los microbios del suelo afectados por las temperaturas más altas.

Los hallazgos serán cruciales para desarrollar y probar modelos de existencias mundiales de carbono, cuyo carbono del suelo es un componente central.

 

Fuente: Nature

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