Avances en la Neutralidad en la Degradación de Tierras en América Latina y el Caribe

Dos tercios de los países de América Latina y el Caribe están establecindo las metas para mantener a raya la degradación de tierras que amenaza biodiversidad y medios de vida.

En 2015, los países parte de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD, por sus siglas en inglés) acordaron estabilizar la superficie saludable del planeta, para lo cual se busca establecer metas nacionales que se basan en la situación de cada país y tienen como objetivo alcanzar para 2030 la neutralidad en la degradación de la tierra (LDN, según las siglas en inglés).

El concepto de Neutralidad en la Degradación de Tierras se define como un estado en el que la cantidad de recursos sanos y productivos de la tierra, necesarios para apoyar los servicios ecosistémicos, permanecen estables o se incrementan en escalas de tiempo y espacio específicas.

Según José Miguel Torrico, Coordinador de UNCCD para América Latina y el Caribe, el nuevo compromiso es que “Lo que yo le quito a la tierra, le pongo y mantengo la productividad”.

“Hoy estamos en el proceso de establecimiento de metas para lograr la neutralidad de las tierras. Eso se está dando en 22 países de la región que participan activamente. Algunos ya establecieron sus metas y otros, como Brasil, están al final del proceso de hacerlo”, destaca Torrico.

Según cifras de la UNCCD hay actualmente más de 2.000 millones de hectáreas de tierras degradadas en el mundo que cuentan con el potencial para la rehabilitación de tierras y restauración de bosques, el 14% de ellas se encuentran en América Latina y el Caribe.

Sally Bunning, oficial principal de Políticas-Sistemas Agrícolas, Tierra y Agua de la oficina regional de la FAO para América Latina y el Caribe, detalla que “las principales áreas de tierras de cultivo que se enfrentan a múltiples presiones incluyen, pero no se limitan a tierras secas en el noreste de Brasil, áreas de expansión agrícola en el área del Chaco argentino, Chile central, tierras de cultivo en el sur de México, y partes de Cuba y Haití”.

Según la funcionaria de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), para enfrentar el problema es crucial “manejar el sector de la ganadería y limitar la eliminación completa de la vegetación original para sustituirla por cultivos”.

En ese contexto, son los pequeños agricultores los que están afectados en forma directa, porque tienen menos disponibilidad de agua para sus cultivos y en algunos casos extremos se ven forzados a migrar.

En ese sentido Bunning destacó que “la desigual distribución y la falta de acceso y control de la tierra y sus recursos pueden ser factores clave de la pobreza, la inseguridad alimentaria y la degradación de la tierra”.

 

Fuente: UNCCD CBMarketplace y IPS Noticias

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