Cambio climático, reto económico y social que desplazará a miles de personas

Durante la próximas décadas los efectos del cambio climático se sumarán a los grandes desafíos que históricamente han motivado movimientos migratorios.

La crecida de los océanos, la destrucción por las tormentas o las sequías van a provocar que comunidades enteras se vean forzadas a desplazarse a zonas en las que su supervivencia sea más viable, alerta la Directora General del Banco Mundial, Kristalina Georgieva.

Si bien los vínculos entre los fenómenos naturales, sus consecuencias y las migraciones transfronterizas ya se venían estudiado, el Banco Mundial pone ahora el foco en los desplazamientos en el interior mismo país o región. En ese contexto las cifras para estudiadas para África subsahariana, Asia del Sur, y América Latina y el Caribe, son demoledoras.

Esas tres regiones del mundo llamado en desarrollo o emergente, suman en conjunto más de la mitad de la población mundial, y casi el 3% de las familias corren riesgo de tener que migrar de una zona a otra  para escapar de los efectos del cambio climático antes del 2050.

Según los cálculos del Banco Mundial, en las próximas décadas 143 millones de personas en todo el mundo serán migrantes internos. En América Latina y el Caribe hasta 17 millones de personas se verán desplazadas en sus territorios, principalmente en México y Centroamérica, donde hasta cuatro millones se verán forzadas al destierro.

Estos desplazamientos no serán uniformes en todos los países y comunidades, la mayoría de los abandonos de tierras será a causa de escasa disponibilidad de agua, baja productividad de cultivos o el aumento del nivel del mar, tormentas y huracanes u otras condiciones naturales desfavorables para la residencia. Por supuesto, nada que aún no sepamos: “las áreas más pobres serán las más golpeadas“.

Sin embargo, los especialistas insisten en que aún se está a tiempo para gestionar el proceso y prepararse para este reto a largo plazo, enfrentando el cambio climático como un problema creciente y determinante para el desarrollo, adoptando planes que permitan preparar a las zonas vulnerables.

“Pero esto no debe llegar a ser una crisis”, ha urgido John Roome, Director de Cambio Climático del Banco Mundial. La forma de evitar el peor de los escenarios pasa, sí o sí, por lo ya sabido y no tan aplicado a escala global: una acción global potente para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. El tiempo se agota, pero si el movimiento es rápido y la acción va por el camino adecuado, el número de migrantes internos podría reducirse en hasta 100 millones de personas sobre las actuales previsiones globales.

 

Fuente: El País

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