Cactus para enfrentar el cambio climático y la desertificación

La FAO se ha fijado en la chumbera como un potencial cultivo para las zonas que se vayan a volver más áridas y secas a causa del cambio climático.

Por ser una planta muy resistente y bien adaptada a los climas áridos y secos, el cactus productor de higos chumbos puede convertirse en un gran aliado para alimentación humana, animal y contra la escasez de agua.

Los higos chumbos son una fruta elipsoidal, de color rojizo, amarillo o verde, protegida por espinas. Es dulce, es rico en vitamina C y tiene un bajo valor calórico.

En muchos países se ha implantado su consumo. En España, es prácticamente lo único de esta planta que se destina al consumo humano; pero en México, se preparan también las palas o nopalitos. Esta planta cactácea se cultiva en pequeñas granjas y también en el medio natural. Brasil alberga más de 500.000 hectáreas de plantaciones de cactus destinadas al suministro de forraje. La planta también se encuentra habitualmente en granjas en África del Norte, y la región de Tigray, en Etiopía, cuenta con alrededor de 360.000 hectáreas, de las cuales la mitad son cultivadas.

En una reunión que convocó la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) a la que asistieron expertos de todo el mundo en esta planta, se hizo hincapié en la creciente necesidad de plantas resistentes a la sequía, a los suelos degradados y al aumento de las temperaturas.

A raíz de ello, y junto al Centro Internacional de Investigación Agrícola en las Zonas Secas (ICARDA), se ha elaborado un informe que recoge información actualizada sobre los recursos genéticos de la planta, rasgos fisiológicos, preferencias de suelo y su vulnerabilidad a las plagas.

Aunque existen diversas variedades, es la Opuntia ficus-indica la que señalan como la mejor para destinarla tanto a la alimentación humana como a forraje para ganado.

Esta planta es un cultivo muy resistente y capaz de sobrevivir en condiciones muy duras, como las sequías o el calor intenso. No obstante, comparada con otras plantas frutales, la chumbera necesita mucha menos agua: entre 400 y 600 mm por año.

Este cactus también almacena agua en sus palas, lo que la convierte en un “pozo” botánico capaz de suministrar hasta 180 toneladas de agua por hectárea, suficiente para mantener cinco vacas adultas.

 

 

Fuente: El Independiente

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